Despido procedente: todo lo que necesitas saber

Beatriz Nicolas Muñoz, asesor de autónomos. Publicado el | Actualizado el


Despido procedente: todo lo que necesitas saber

El despido procedente es una figura legal que permite a las empresas finalizar la relación laboral con un empleado por motivos justificados, ya sean disciplinarios o por causas objetivas como económicas o estructurales.

Entender los fundamentos, requisitos y consecuencias del despido procedente es esencial para navegar adecuadamente por estas situaciones, asegurando que se actúe de manera justa y conforme a la ley.

¿Qué es el despido procedente?

El despido procedente se produce cuando la empresa finaliza el contrato de un trabajador por causas legalmente establecidas y justificadas. Este tipo de despido se fundamenta en el incumplimiento de las obligaciones laborales por parte del empleado o por situaciones económicas, técnicas, organizativas o de producción que afectan a la empresa.

La legislación laboral española, específicamente el Estatuto de los Trabajadores, regula detalladamente los motivos y el procedimiento para llevar a cabo un despido procedente. Si te quedan sobre este concepto o estás atravesando por una situación en la que requieras asesoría laboral, en Gestasor podemos ayudarte.

Diferencias entre despido procedente, improcedente y nulo

El despido procedente se distingue claramente del improcedente y del nulo por las causas que lo motivan y las consecuencias legales que conlleva. Un despido es considerado improcedente cuando no se ajusta a las causas legales establecidas o cuando no se han respetado los procedimientos formales.

En estos casos, el trabajador tiene derecho a una indemnización o a la readmisión en su puesto de trabajo. Por otro lado, el despido nulo se declara cuando se violan los derechos fundamentales del trabajador, como en casos de discriminación o represalias, obligando a la empresa a readmitir al empleado y a pagar los salarios de tramitación.

Causas del despido procedente

Exploraremos las razones legítimas que pueden llevar a un despido procedente, desde incumplimientos laborales hasta cambios organizativos.

Incumplimientos laborales

Los incumplimientos laborales son una de las causas más comunes para justificar un despido procedente. Estos pueden incluir desde la falta de puntualidad y asistencia injustificada hasta la desobediencia o el bajo rendimiento laboral.

Para que un despido por estas causas sea considerado procedente, es necesario que los incumplimientos sean graves y reiterados, y que se haya informado previamente al trabajador de su inadecuado comportamiento.

Situaciones económicas y organizativas

Las situaciones económicas negativas, como pérdidas significativas o disminución persistente de ingresos, pueden ser motivo de despido procedente. Igualmente, cambios en la organización del trabajo o en las necesidades de producción que requieran ajustes en la plantilla justifican este tipo de despido.

La empresa debe demostrar que estas causas tienen un impacto directo en la necesidad de reducir personal y que el despido es una medida proporcional y necesaria.

Requisitos para un despido procedente

Para que un despido sea considerado procedente, es necesario cumplir estos requisitos::

  • Comunicación escrita al trabajador: La empresa debe notificar al trabajador sobre el despido mediante una carta de despido. Esta comunicación debe ser por escrito y debe incluir de manera clara y detallada las causas que justifican el despido, asegurando que el trabajador comprenda los motivos de la decisión.
  • Especificación de las causas del despido: Las razones para proceder con el despido deben estar claramente especificadas en la carta de despido. Estas causas pueden ser por motivos disciplinarios o por razones objetivas.
  • Pruebas que sustenten el despido: La empresa debe contar con evidencia sólida que respalde las causas del despido mencionadas en la carta. Esto puede incluir registros de asistencia, informes de rendimiento, comunicaciones previas de advertencia, entre otros documentos que demuestren el incumplimiento o la necesidad del despido.
  • Respeto de los plazos legales: Existen plazos específicos que deben ser respetados en el proceso de despido, como el preaviso al trabajador. El periodo de preaviso varía según el tipo de despido y lo establecido en el convenio colectivo aplicable o el contrato de trabajo.
  • Pago de la indemnización correspondiente: En los casos en que el despido procedente conlleve el derecho a una indemnización por parte del trabajador (como en despidos por causas objetivas), la empresa debe calcular correctamente y abonar la indemnización correspondiente.
  • Registro del despido en los organismos pertinentes: Dependiendo de la legislación local, puede ser necesario registrar el despido ante la autoridad laboral competente, proporcionando toda la documentación relevante que justifique la procedencia del despido.
  • Ofrecimiento de formación o recolocación, si aplica: En algunos casos, especialmente en despidos por causas objetivas relacionadas con reestructuraciones empresariales, la ley puede exigir que la empresa ofrezca opciones de formación o recolocación a los trabajadores afectados.

Tipos de indemnización en el despido procedente

mujer cargando caja mientras sale de oficina

Existen diferentes tipos de indemnización en función de las causas del despido procedente. Mientras que los despidos por causas objetivas conllevan una indemnización de 20 días por año trabajado, los despidos disciplinarios no suelen generar derecho a indemnización, salvo en circunstancias muy específicas

La elección del tipo de indemnización debe basarse en una evaluación cuidadosa de las circunstancias que rodean el despido. La correcta clasificación del despido no solo afecta a la cuantía de la indemnización, sino también a otros derechos del trabajador, como el acceso a la prestación por desempleo.

Preguntas frecuentes

En el contexto de los despidos procedentes, surgen numerosas dudas tanto por parte de los trabajadores como de los empleadores. A continuación, se abordan algunas de las preguntas más frecuentes con respuestas concisas para aclarar conceptos importantes y ofrecer orientación práctica.

¿Qué diferencia hay entre un despido procedente y un despido improcedente?

Un despido procedente ocurre cuando la empresa tiene justificaciones legales y sigue el procedimiento adecuado para terminar el contrato de trabajo. Un despido es improcedente cuando no se justifica adecuadamente o no se siguen los procedimientos legales establecidos.

¿Puedo cobrar el paro si me despiden de manera procedente?

 Sí, los trabajadores despedidos de manera procedente tienen derecho a cobrar la prestación por desempleo, siempre y cuando cumplan con los requisitos de cotización previos establecidos por la ley.

¿Cuánto tiempo tiene la empresa para notificarme el despido?

La ley establece que la empresa debe notificar al trabajador el despido con un preaviso que varía según el tipo de despido y lo estipulado en el convenio colectivo o contrato individual. Para despidos objetivos, por ejemplo, se requieren 15 días de preaviso.

¿Qué debo hacer si considero que mi despido no ha sido procedente?

Si crees que tu despido no ha sido procedente, puedes impugnarlo presentando una demanda ante el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación (SMAC). Para esto tienes un plazo de 20 días hábiles desde la fecha de despido. Si no se llega a un acuerdo, el siguiente paso es llevar el caso ante el Juzgado de lo Social.

Conclusión

El despido procedente es un mecanismo legal que permite a las empresas terminar contratos laborales basándose en causas justificadas y siguiendo procedimientos específicos.

Para trabajadores y empleadores, es importante entender los derechos y obligaciones que este tipo de despido implica, así como los procesos para impugnarlo o para calcular indemnizaciones adecuadas.

Una gestión transparente y conforme a la ley asegura relaciones laborales justas y minimiza conflictos, contribuyendo a un entorno de trabajo respetuoso y profesional.

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