Uno de los mayores problemas de autónomos y pequeñas empresas no es pagar impuestos, sino no saber cuánto van a pagar hasta que ya es tarde. Meses buenos que se convierten en estrés, beneficios aparentes que desaparecen al presentar impuestos y tensiones de tesorería que podrían haberse evitado con una planificación mínima. En este artículo explicamos cómo calcular de forma realista tus impuestos si eres autónomo o pyme, qué errores llevan a pagar de más o a quedarte sin liquidez y cómo anticiparte para que Hacienda no te pille nunca por sorpresa.
1. El error más común: confundir beneficio con dinero disponible
Muchos negocios funcionan con una lógica peligrosa:
si hay dinero en la cuenta, parece que todo va bien.
Pero el beneficio fiscal no es lo mismo que el saldo bancario.
Hay ingresos que aún no son tuyos porque:
- Tendrán IVA que devolver
- Tendrán IRPF o Impuesto de Sociedades asociado
- Cubrirán pagos futuros obligatorios
No separar mentalmente estos conceptos es el origen de la mayoría de sustos.
2. Qué impuestos deberías estar calculando mes a mes
Aunque se paguen trimestral o anualmente, hay impuestos que conviene provisionar cada mes.
IVA
No es ingreso. Es dinero que cobras para Hacienda.
Cada factura emitida genera una obligación futura.
IRPF o Sociedades
Dependen del beneficio real, no de la facturación.
Si no se estima con antelación, el golpe llega de una sola vez.
Cotizaciones
Aunque sean mensuales, conviene integrarlas en el cálculo global del coste real del negocio.
3. Cómo hacer una previsión sencilla y realista
No hace falta un Excel complejo para empezar bien.
Una base práctica sería:
- Ingresos reales del mes
- Gastos deducibles reales
- Beneficio aproximado
- Porcentaje estimado de impuestos
Separar ese importe en una cuenta mental o real reduce mucho el estrés.
4. Autónomos con ingresos irregulares: el mayor riesgo
Los autónomos con picos de facturación son los más expuestos:
- Freelancers
- Profesionales por proyectos
- Negocios estacionales
Un buen mes no significa que puedas gastar todo.
Significa que tendrás más impuestos más adelante.
Aquí la planificación no es opcional, es supervivencia.
5. Por qué pagar “a ojo” sale caro a medio plazo
No prever impuestos provoca:
- Falta de liquidez
- Retrasos en pagos
- Aplazamientos innecesarios
- Decisiones erróneas de inversión
Además, vivir siempre al límite desgasta mucho más de lo que parece.
6. El papel del asesor fiscal en la planificación
Un buen asesor no solo presenta modelos.
Te ayuda a:
- Estimar impuestos antes de que lleguen
- Ajustar pagos fraccionados
- Evitar pagar de más
- Tomar decisiones con datos reales
La diferencia entre cumplir y gestionar bien está aquí.
7. Señales de alerta de mala planificación fiscal
Algunas señales claras:
- No sabes cuánto pagarás el próximo trimestre
- Te sorprende siempre el resultado
- Tiras de aplazamientos de forma habitual
- Confundes facturación con beneficio
Si te reconoces en varias, es momento de cambiar el enfoque.
Conclusión
Pagar impuestos no es el problema.
El problema es no saber cuánto, cuándo y con qué impacto real en tu negocio.
Una mínima planificación fiscal convierte la incertidumbre en control y permite tomar mejores decisiones, incluso crecer con tranquilidad.
En Gestasor ayudamos a autónomos y pymes a entender sus números, anticiparse a los impuestos y evitar sustos innecesarios, con una visión clara, práctica y sin tecnicismos vacíos.





