Las inspecciones de Hacienda siguen siendo una de las mayores fuentes de preocupación para autónomos y pequeñas empresas. Sin embargo, en 2026 el problema ya no es solo la inspección en sí, sino cómo se inicia. La Agencia Tributaria ha perfeccionado sus sistemas de selección automática, lo que significa que muchas comprobaciones empiezan sin aviso previo y se basan en patrones, cruces de datos y algoritmos. Esto no implica que haya más fraude, sino que hay menos margen para incoherencias, errores contables y descuidos administrativos. En esta guía explicamos cómo se seleccionan las inspecciones en 2026, qué señales elevan el riesgo y qué puedes hacer desde hoy para reducir la probabilidad de problemas, incluso aunque nunca hayas tenido una inspección.
1. En 2026 las inspecciones ya no empiezan por sospecha, empiezan por datos
Uno de los cambios más importantes es que la mayoría de inspecciones ya no se inician por denuncias o investigaciones manuales, sino por detección automática de anomalías.
Hacienda cruza de forma sistemática:
- Declaraciones trimestrales y anuales
- Movimientos bancarios
- Datos de clientes y proveedores
- Modelos informativos
- Información de plataformas de pago
Cuando los datos no encajan, se activa una comprobación. No es personal y no es aleatorio.
2. Qué tipos de inspección son más habituales para autónomos y pymes
No todas las inspecciones son iguales ni tienen la misma gravedad.
Comprobación limitada
Es la más frecuente. Hacienda solicita documentación concreta sobre ingresos, gastos o un impuesto específico. Suele resolverse sin visita física.
Requerimiento de información
Petición puntual de facturas, contratos o justificantes. Muchas veces se origina por errores simples o retrasos.
Inspección completa
Menos habitual, pero más exigente. Analiza varios ejercicios y áreas fiscales. Suele darse cuando existen incoherencias repetidas o importes relevantes.
En 2026, la mayoría de casos empiezan por las dos primeras.
3. Errores comunes que disparan el riesgo de inspección
La experiencia demuestra que la mayoría de problemas no vienen del fraude, sino de malas prácticas de gestión.
Los más habituales son:
- Diferencias entre ingresos declarados y movimientos bancarios
- Gastos mal justificados o sin relación clara con la actividad
- Cambios bruscos de facturación sin explicación
- Márgenes anómalos frente a negocios similares
- Declaraciones fuera de plazo recurrentes
Ninguno de estos errores es grave por sí solo, pero acumulados llaman la atención.
4. Autónomos y sectores con mayor foco de control
En 2026 Hacienda pone especial atención en:
- Actividades con alto uso de efectivo o cobros digitales mixtos
- Profesionales con ingresos variables
- Negocios con varios canales de venta
- Autónomos que tributan en estimación directa simplificada sin control contable real
Esto no significa persecución, sino mayor volumen de datos disponibles.
5. Cómo preparar tu negocio para una inspección sin vivir con miedo
Prepararse no significa gastar más, sino ordenar mejor.
Documentación clara
- Facturas bien emitidas y numeradas
- Gastos con justificante y criterio
- Contratos y acuerdos localizables
Coherencia fiscal
- Que lo declarado tenga lógica económica
- Evitar cambios bruscos sin planificación
- Revisar datos antes de presentar impuestos
Contabilidad al día
Aunque no sea obligatoria para todos, es la mejor defensa ante cualquier revisión.
6. Qué hacer si recibes un requerimiento de Hacienda
Lo más importante es no improvisar.
- No responder sin revisar
- No enviar documentación incompleta
- No asumir errores que no están claros
Un requerimiento bien contestado suele cerrarse rápido. Uno mal gestionado se complica innecesariamente.
7. El papel del asesor fiscal en el nuevo escenario
En 2026 el asesor ya no es solo quien presenta impuestos.
Es quien:
- Previene riesgos antes de que aparezcan
- Interpreta datos y coherencia fiscal
- Actúa como intermediario técnico con Hacienda
Contar con asesoramiento profesional reduce estrés, tiempo y costes a medio plazo.
Conclusión
Las inspecciones de Hacienda en 2026 no son más duras, pero sí más inteligentes. La clave no está en esconderse, sino en gestionar bien. Un negocio ordenado, coherente y bien asesorado tiene muy pocas probabilidades de sufrir problemas graves, incluso si recibe una comprobación.
En Gestasor ayudamos a autónomos y pymes a trabajar con tranquilidad, anticipándose a los riesgos y convirtiendo la fiscalidad en una herramienta de control y no de miedo.





